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SEMBLANZAS Y RECUERDOS DEL VIEJO CONCEPCION
    Sin adentrarnos en el proceso histórico, daremos una visión caleidoscópica de los cuatrocientos veinticinco años de vida de nuestra ciudad, verdadera capital del Reino durante la colonia, ya que desde ella se organizó la lucha por la conquista, para el trono español, de esta angosta faja de tierra en uno de los puntos más australes de nuestra América.     Después del fracaso de la primera expedición para la conquista de nuestro país pasaron algunos años hasta que el osado y valiente capitán extremeño, Pedro de Valdivia, deseara llegar a esta tierra ignota y conquistar un nuevo florón para la corona española. Fue así como, tras sus andanzas por el norte y el centro, pensó fundar una ciudad en el sur, y luego de un lato recorrido por bosques, ríos y espesuras, el 25 de febrero de 1550, fundó en la región de Penco y frente al mar un pequeño fuerte para sus aguerridas huestes, y el 5 de octubre del mismo año, en dicho lugar, a la Concepción del Nuevo Extremo, repartiendo solares, plaza mayor, rollo, cabildo, y dando ubicación a sus primeros cuarenta o más pobladores.     La trayectoria de Concepción está tan plena de hechos gloriosos y de actos de heroísmo que, si quisiéramos relatar su brillante pasado guerrero, sería preciso escribir una nueva historia de Chile, porque fue, durante más de dos centurias, prácticamente la capital castrense del Reino de Chile, por lo que no se podría hablar de ella sin mencionar toda la epopeya grandiosa de la colonización y de la conquista.     Destruida y vuelta a reconstruir muchas veces, asolada por los indios, hasta que por fin, como si no bastara este pasado glorioso, el tremendo cataclismo telúrico de mayo de 1751 la destruyó totalmente para revivir años después, luego de largas luchas estériles entre el obispo y el gobernador, en el valle de la Mocha, e18 de diciembre de 1754, como la actual Concepción de la Santísima Luz.     Hemos expresado que no haremos historia sino una somera crónica, tratando de relatar algunas características de sus primeros años de vida, para lo cual empezaremos por decir que contó, a principios del siglo XVI, con un obispado ubicado en La Imperial, Obispado de La Imperial y Concepción, manteniéndose allí desde su creación y siendo su primer obispo Antonio de San Miguel hasta la destrucción de la villa por los indios comarcanos, a principios del siglo XVII en que se trasladó a Concepción. Aquí el obispo Juan de Nicolalde luchó por obtener una Universidad, la que fue creada por el Papa Gregorio XVI en 1724 como "Universitas Pencopolitana Regia et Pontificia", que funcionó bajo la dirección de los jesuitas hasta el sismo de 1751, para luego continuar en la nueva Concepción hasta la expulsión de éstos por orden de Carlos III en 1763.     Pero fuera de esta Universidad, nuestra primigenia ciudad fue asiento de la Real Audiencia entre 1567 y 1573, contando, además, con varios templos y un hospital, en su vieja ubicación frente al mar.     A principios del siglo XVIII fueron autorizados para visitar nuestras costas los veleros franceses, en razón del parentesco del rey de Francia con Felipe V de España, y con ellos llegaron osados navegantes, honorables y serios comerciantes, así como bucaneros y contrabandistas y, también, sabios de gran valor que de sus estudios de nuestra fauna y flora autóctonas escribieron interesantes obras, dando a conocer en los medios científicos europeos las características físicas de nuestro país. Nos son familiares los nombres de Féuillée, Frézier, La Pérouse, La Condamine, Le Gentil, D'Orbigny, Dumont D'Urville, Lozier, Lavaysse, Gay y tantos más que en las diferentes ramas del saber humano encontraron en nuestro suelo, ubérrimo y generoso, campo más que suficiente para sus investigaciones y estudios.     En 1823 se creó el Instituto Literario donde funcionó el primer periódico penquista, "El Faro del Bío-Bío", dirigido por el médico francés Luis Boché, y en el mismo colegio, en 1830, Pedro Fernández Garfias abrió un curso de Derecho que se clausuró a fines de 1834 por renuncia de su fundador. El terrible sismo de 1835, que una vez más azotó nuestra ciudad, destrozó el Instituto y algunos años después éste abrió sus puertas en la esquina de Cochrane con Caupolicán, como Colegio Provincial, y más tarde daría nacimiento al Liceo de Concepción.     Nuestra ciudad y sus hombres se han caracterizado siempre por su varonil independencia y arrestos cívicos, y es así como numerosas instituciones que hoy funcionan en nuestro medio fueron obra de los penquistas, sin ayuda estatal alguna. Entre éstas mencionaremos el Banco de Concepción, fundado en 1871; el Club Concepción, en 1867; el diario "El Sur", en 1882; el Liceo de Niñas, que antes de pasar a ser fiscal fue creado por un comité de hombres de la ciudad que le dio vida en 1883; el Teatro Concepción, edificado como sociedad anónima en 1884; los tranvías eléctricos en 1908, la Universidad, en 1917, Y los Coros Polifónicos de Arturo Medina en 1934. Creemos que esta somera enumeración de creaciones de auténtico valor social, financiero, político, cultural, científico y educacional, bastaría para darle lustre y ser un timbre de orgullo para nuestra vieja y querida ciudad. |